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martes, 29 de diciembre de 2015

Para concluir el año.

Sí, sé que tengo este blog abandonado. Iba a esperar hasta que se cumplieran 6 meses desde que me sometí a la operación para hacer un recuento de mis experiencias para tener algo sustancial que decir, pero dado que son fechas navideñas y el Año Nuevo está a la vuelta, pensé que sería lo más apropiado adelantar la fecha.

Desde el 22 de julio hasta el 21 de diciembre, he perdido 36 kilogramos. Han sido un cambio importante sin duda alguna, porque mi ropa es diferente, mi cuerpo es diferente, y mi manera de comer es diferente.

Esto me casa sentimientos encontrados. Estoy contenta por bajar de peso y de lo que eso refleja en mi salud. Antes, cuando pesaba 150 kilogramos, podría estar gorda, pero mis senos eran generosos. Ahora encuentro que no lleno la copa, a pesar de que el elástico ya me queda bien, sin necesidad de expansiones. Los pantalones se me caen, así como el cabello. Me da miedo bañarme porque si me paso el peine, se me viene mucho cabello. No es lo mismo, pero me recuerdo a una paciente con cáncer. El otro día que me bañe, si me solté llorando porque me asustó mucho, y a pesar de que es algo que me dicen que es normal, no me gusta. Me siento más fea, pues la piel me cuelga mucho, y se que no hago el ejercicio que debería, pero la verdad es que no me motiva hacer otra cosa que no sea natación.

¿Por qué no me compro ropa? Me he comprado ropa pero como sigo bajando, me queda floja al mes y no quiero estar gaste y gaste en algo que dejaré de utilizar en un corto periodo de tiempo. Me he comprado unos pantalones, pero muy pocos.

También se me hace muy difícil aún las porciones de comida. Cuando me sirven un plato de comida, automáticamente siento una molesta porque siento que es muy poco, pero como apenas un bocado y ya me siento llena. No me molesta comer poco, supongo, me molesta no poder aceptar que como poco o que lo que me sirven es lo justo para mí. Igual termino dejando la mayor parte del plato, o me llevo la mitad que me sobra del restaurante a la casa para el día siguiente, pero me molesta.

Para cerrar este tema, recuerdo haberle dicho a algunos amigos y familia que me tuvieran paciencia, porque este cambio era enorme y profundo para mí y que mi humor estaría fluctuando mucho y esas cosas. Agradezco infinitamente quienes han permanecido conmigo, porque me aguantan en momentos que yo no lo hago. Se quedaron conmigo en momentos donde yo me desprecio y me aborrezco, motivada por miedo, por mi auto-sabotaje, por mi orgullo.

Prometo escribir más seguido.

Felices fiestas.

viernes, 28 de agosto de 2015

Los resultados están aquí.

         No voy a hacer este post muy largo. Desde que empecé el proceso de la operación hasta la fecha, he perdido 20 kilogramos. Empecé con un peso de 150 kg y ahora estoy en 132. Ok, son 18, pero estoy redondenado. El doctor me dijo que pesaba 129 y la nutrióloga 132. Empiezo a notar diferencias en la ropa, ya me queda más floja y me puedo abrochar el pantalón del uniforme más fácil sin sentir miedo al botonazo.
         La nutrióloga me dio una dieta con comidas mucho más variadas, ya no tengo que comer lo mismo todos los días; de hecho gracias a un (afortunado) accidente en mi casa, ayer comí fuera por primera vez en casi dos meses. Comí sushi. No el que me gustaba comer antes pero uno vegetariano (la nutrióloga me dijo que podía). Generalmente me comía muy a gusto las 8 porciones que te dan, y en un día de verdadera gula, me hubiera podido comer otros 4. Bueno, a duras penas llegué a la mitad. Me comí 4 porciones de sushi y las otras 4 me las traje al trabajo.

         Todos estos cambios de alguna manera consciente o inconsciente me están provocando mucha inestabilidad. Necesito mucho apoyo, mucha paciencia y mucha tolerancia de mis amigos, pues me siento como una adicta en recuperación, como esas de AA. Momentos como estos donde estoy demasiado propensa a cambios de humor, son los momentos donde siento que tengo que subir mis defensas emocionales y aparte, esconderme porque sé que las palabra que salen de mi boca, a pesar de que no son malintencionadas, van a salir un tanto crudas o sin tacto. Ya he cobrado mis primeras víctimas, sienta o no que haya hecho algo malo. Estoy en esos momentos donde estoy de "ámame ahorita que no lo merezco porque es cuando más lo necesito".

         Por si fuera poco, no sólo estoy lidiando yo sola con mis propios cambios, reacciones que no comprendo de mí misma, y todo eso, sino que encima siento que se me está cayendo el mundo a pedazos por situaciones familiares que me revuelven recuerdos de la infancia, donde me ponen demasiado nerviosa y asustada, donde tengo que estar súper alerta a cualquier ruido o ambiente que sienta que no es normal.

        La sensación de soledad emocional se intensifica y la seguridad emocional que necesito no puedo encontrarla en ningún lado. ¿Por qué me aventé a este cambio tan grande?


 Foto no relacionada con el post. Es un hilo de plástico, supongo que de sutura, que me saqué de una de las heridas.